Escena I
[Portal de una posada en Illescas.]
LISEO, caballero, y TURÍN, lacayo; los dos de camino.
LISEO: ¡Qué lindas posadas!
TURÍN: ¡Frescas!
LISEO: ¿No hay calor?
TURÍN: Chinches y ropatienen fama en toda Europa.
LISEO: ¡Famoso lugar Illescas!
No hay en todos los que mirasquien le iguale.
TURÍN: Aun si supiesesla causa...
LISEO: ¿Cuál es?
TURÍN: Dos mesesde guindas y de mentiras.
LISEO: Como aquí, Turín, se juntande la Corte y de Sevilla,Andalucía y Castilla,unos a otros preguntan,unos de las Indias cuentan,y otros con discursos largosde provisiones y cargos,cosas que el vulgo alimentan.¿No tomaste las medidas?
TURÍN: Una docena tomé.
LISEO: ¿Y imágenes?
TURÍN: Con la feque son de España admitidas,por milagrosas en todocuanto en cualquiera ocasiónles pide la devocióny el nombre.
LISEO: Pues, dese modo,lleguen las postas, y vamos.
TURÍN: ¿No has de comer?
LISEO: Aguardara que se guise es pensarque a media noche llegamos;y un desposado, Turín,ha de llegar cuando puedalucir.
TURÍN: Muy atrás se quedacon el repuesto Marín;pero yo traigo qué comas.
LISEO: ¿Qué traes?
TURÍN: Ya lo verás.
LISEO: Dilo.
TURÍN: ¡Guarda!
LISEO: Necio estás.
TURÍN: ¿Desto pesadumbre tomas?
LISEO: Pues, para decir lo que es...
TURÍN: Hay a quien pesa de oírsu nombre. Basta decirque tú lo sabrás después.
LISEO: ¿Entretiénese la hambrecon saber qué ha de comer?
TURÍN: Pues sábete que ha de ser...
LISEO: ¡Presto!
TURÍN: ...tocino fiambre.
LISEO: Pues, ¿a quién puede pesarde oír nombre tan hidalgo?Turín, si me has de dar algo,¿qué cosa me puedes darque tenga igual a ese nombre?
TURÍN: Esto y una hermosa caja.
LISEO: Dame de queso una raja;que nunca el dulce es muy hombre.
TURÍN: Esas liciones no sonde galán ni desposado.
LISEO: Aún agora no he llegado.
TURÍN: Las damas de Corte sontodas un fino cristal:transparentes y divinas.
LISEO: Turín, las más cristalinascomerán.
TURÍN: ¡Es natural!Pero esta hermosa Fineacon quien a casarte vascomerá...
LISEO: Dilo.
TURÍN: No másde azúcar, maná y jalea.Pasaráse una semanacon dos puntos en el aire,de azúcar.
LISEO: ¡Gentil donaire!
TURÍN: ¿Qué piensas dar a su hermana?
LISEO: A Nise, su hermana bella,una rosa de diamantes,que así tengan los amantestales firmezas con ella;y una cadena también,que compite con la rosa.
TURÍN: Dicen que es también hermosa.
LISEO: Mi esposa parece bien,si doy crédito a la fama,de su hermana poco sé;pero basta que me délo que más se estima y ama. 80
TURÍN: ¡Bello golpe de dinero!
LISEO: Son cuarenta mil ducados.
TURÍN: ¡Bravo dote!
LISEO: Si contadoslos llego a ver, como espero.
TURÍN: De un macho con guarnicionesverdes y estribos de palo,se apea un hidalgo.
LISEO: ¡Malo,si la merienda me pones!
Escena II
LEANDRO, de camino.- [Dichos.]
LEANDRO: Huésped, ¿habrá qué comer?
LISEO: Seáis, señor, bien llegado.
LEANDRO: Y vos en la misma hallado.
LISEO: ¿A Madrid?...
LEANDRO: Dejéle ayer,cansado de no salircon pretensiones cansadas.
LISEO: Esas van adjetivadascon esperar y sufrir.Holgara, por ir con vos,lleváramos un camino.
LEANDRO: Si vais a lo que imagino,nunca lo permita Dios.
LISEO: No llevo qué pretender;a negocios hechos voy.¿Sois de ese lugar?
LEANDRO: Sí soy.
LISEO: Luego podréis conocerla persona que os nombrare.
LEANDRO: Es Madrid una talegade piezas, donde se anegacuanto su máquina pare.Los reyes, roques y arfilesconocidas casas tienen;los demás que van y vienenson como peones viles:todo es allí confusión.
LISEO: No es Otavio pieza vil.
LEANDRO: Si es quien yo pienso, es arfil,y pieza de estimación.
LISEO: Quien yo digo es padre noblede dos hijas.
LEANDRO: Ya sé quién;pero dijérades bienque de una palma y de un roble.
LISEO: ¿Cómo?
LEANDRO: Que entrambas lo son;pues Nise bella es la palma;Finea un roble, sin almay discurso de razón.Nise es mujer tan discreta,sabia, gallarda, entendida,cuanto Finea encogida,boba, indigna y imperfeta.Y aun pienso que oí tratarque la casaban...
LISEO: [A TURÍN.]¿No escuchas?
LEANDRO: Verdad es que no habrá muchasque la puedan igualaren el riquísimo dote;mas, ¡ay de aquel desdichadoque espera una bestia al lado!Pues más de algún marquesote,a codicia del dinero,pretende la boberíadesta dama, y a porfíahacen su calle terrero.
LISEO: [A TURÍN.]Yo llevo lindo concierto.¡A gentiles vistas voy!
TURÍN: [A LISEO.]Disimula.
LISEO: [A TURÍN.]Tal estoy,que apenas hablar acierto.-En fin, señor, ¿Nise es bellay discreta?...
LEANDRO: Es celebradapor única, y deseada,por las partes que hay en ella,de gente muy principal.
LISEO: ¿Tan necia es esa Finea?
LEANDRO: Mucho sentís que lo sea.
LISEO: Contemplo, de sangre igual,dos cosas tan desiguales...Mas, ¿cómo en dote lo son?Que, hermanas, fuera razónque los tuvieran iguales.
LEANDRO: Oigo decir que un hermanode su padre la dejóesta hacienda, porque vioque sin ella fuera en vanocasarla con hombre igualde su noble nacimiento,supliendo el entendimientocon el oro.
LISEO: Él hizo mal.
LEANDRO: Antes bien, porque con estotan discreta vendrá a sercomo Nise.
TURÍN: ¿Has de comer?
LISEO: Ponme lo que dices, presto,aunque ya puedo escusallo.
LEANDRO: ¿Mandáis, señor, otra cosa?
LISEO: Serviros. (¡Qué linda esposa!)
(Vase LEANDRO.)
Escena III
[TURÍN, LISEO.]
TURÍN: ¿Qué haremos?
LISEO: Ponte a caballo,que ya no quiero comer.
TURÍN: No te aflijas, pues no es hecho.
LISEO: Que me ha de matar, sospecho,si es necia, y propia mujer.
TURÍN: Como tú no digas «sí»,¿quién te puede cautivar?
LISEO: Verla no me ha de matar,aunque es basilisco en mí.
TURÍN: No, señor.
LISEO: También advierteque, siendo tan entendidaNise, me dará la vida,si ella me diere la muerte.
(Éntrense.)
Escena IV
[Sala en casa de OTAVIO en Madrid.]
Salgan OTAVIO, viejo, y MISENO.
OTAVIO: Esa fue la intención que tuvo Fabio.
MISENO: Parece que os quejáis.
OTAVIO: ¡Bien mal empleami hermano tanta hacienda! No fue sabio.Bien es que Fabio, y que no sabio, sea.
MISENO: Si en dejaros hacienda os hizo agravio,vos propio lo juzgad.
OTAVIO: Dejó a Finea,a título de simple, tan gran renta,que a todos, hasta agora, nos sustenta.
MISENO: Dejóla a la que más le parecíade sus sobrinas.
OTAVIO: Vos andáis discreto;pues, a quien heredó su bobería,dejó su hacienda para el mismo efeto.
MISENO: De Nise la divina gallardía,las altas esperanzas y el concetoos deben de tener apasionado.¿Quién duda que le sois más inclinado?
OTAVIO: Mis hijas son entrambas; mas yo os juroque me enfadan y cansan, cada unapor su camino, cuando más procuromostrar amor y inclinación a alguna.Si ser Finea simple es caso duro,ya lo suplen los bienes de Fortunay algunos que le dio Naturaleza,siempre más liberal de la belleza;pero ver tan discreta y arrogantea Nise, más me pudre y martiriza,y que de bien hablada y eleganteel vulgazo la aprueba y soleniza.Si me casara agora (y no te espanteesta opinión, que alguno lo autoriza),de dos extremos: boba o bachillera,de la boba elección, sin duda, hiciera.
MISENO: ¡No digáis tal, por Dios!; que están sujetasa no acertar en nada.
OTAVIO: Eso es engaño;que yo no trato aquí de las discretas:solo a las bachilleras desengaño.De una casada son partes perfetasvirtud y honestidad.
MISENO: Parir cadaño,no dijérades mal, si es argumentode que vos no queréis entendimiento.
OTAVIO: Está la discreción de una casadaen amar y servir a su marido;en vivir recogida y recatada,honesta en el hablar y en el vestido;en ser de la familia respetada,en retirar la vista y el oído,en enseñar los hijos, cuidadosa,preciada más de limpia que de hermosa.¿Para qué quiero yo que, bachillera,la que es propia mujer concetos diga?Esto de Nise por casar me altera;lo más, como lo menos, me fatiga.Resuélvome en dos cosas que quisiera,pues la virtud es bien que el medio siga:que Finea supiera más que sabe,y Nise menos.
MISENO: Habláis cuerdo y grave.
OTAVIO: Si todos los extremos tienen vicio,yo estoy, con justa causa, discontento.
MISENO: Y, ¿qué hay de vuestro yerno?
OTAVIO: Aquí el oficiode padre y dueño alarga el pensamiento:caso a Finea, que es notable indiciode las leyes del mundo, al oro atento.Nise, tan sabia, docta y entendida,apenas halla un hombre que la pida;y por Finea, simple, por instantesme solicitan tantos pretendientes-del oro más que del ingenio amantes-,que me cansan amigos y parientes.
MISENO: Razones hay, al parecer, bastantes.
[OTAVIO]: Una hallo yo, sin muchas aparentes,y es el buscar un hombre en todo estado,lo que le falta más, con más cuidado.
MISENO: Eso no entiendo bien.
OTAVIO: Estadme atento.Ningún hombre nacido a pensar vieneque le falta, Miseno, entendimiento,y con esto no busca lo que tiene.Ve que el oro le falta y el sustento,y piensa que buscalle le conviene,pues como ser la falta el oro entienda,deja el entendimiento y busca hacienda.
MISENO: ¡Piedad del cielo, que ningún nacidose queje de faltarle entendimiento!
OTAVIO: Pues a muchos, que nunca lo han creído,les falta, y son sus obras argumento.
MISENO: Nise es aquesta.
OTAVIO: Quítame el sentidosu desvanecimiento.
MISENO: Un casamientoos traigo yo.
OTAVIO: Casémosla; que temoalguna necedad, de tanto estremo.
[Vanse.]
Escena V
NISE y CELIA, criada.
NISE: ¿Dióte el libro?
CELIA: Y tal, que obligaa no abrille ni tocalle.
NISE: Pues, ¿por qué?
CELIA: Por no ensucialle,si quieres que te lo diga.En cándido pergaminovienen muchas flores de oro.
NISE: Bien lo merece Eliodoro,griego poeta divino.
CELIA: ¿Poeta? Pues pareciómeprosa.
NISE: También hay poesíaen prosa.
CELIA: No lo sabía.Miré el principio, y cansóme.
NISE: Es que no se da a entender,con el artificio griego,hasta el quinto libro, y luegotodo se viene a sabercuanto precede a los cuatro.
CELIA: En fin, ¿es poeta en prosa?
NISE: Y de una historia amorosadigna de aplauso y teatro.Hay dos prosas diferentes:poética y historial.La historial, lisa y leal,cuenta verdades patentes,con frase y términos claros;la poética es hermosa,varia, culta, licenciosa,y escura aun a ingenios raros.Tiene mil exornacionesy retóricas figuras.
CELIA: Pues, ¿de cosas tan escurasjuzgan tantos?
NISE: No le pones,Celia, pequeña objeción;pero así corre el engañodel mundo.
Escena VI
FINEA, dama, con unas cartillas, y RUFINO, maestro.- [Dichas.]
FINEA: ¡Ni en todo el añosaldré con esa lición!
CELIA [Aparte a NISE.]: Tu hermana, con su maestro.
NISE: ¿Conoce las letras ya?
CELIA: En los principios está.
RUFINO: ¡Paciencia y no letras muestro!¿Qué es esta?
FINEA: Letra será.
RUFINO: ¿Letra?
FINEA: Pues, ¿es otra cosa?
RUFINO [Aparte. ]: No, sino el alba. (¡Qué hermosabestia!)
FINEA: Bien, bien. Sí, ya, ya;el alba debe de ser,cuando andaba entre las coles.
RUFINO: Ésta es ca. Los españolesno la solemos poner 320en nuestra lengua jamás.Úsanla mucho alemanesy flamencos.
FINEA ¡Qué galanesvan todos estos detrás!
RUFINO Estas son letras también.
FINEA ¿Tantas hay?
RUFINO Veintitrés son.
FINEA Ah[o]ra vaya de lición;que yo lo diré muy bien.
RUFINO ¿Qué es esta?
FINEA ¿Aquesta?... No sé.
RUFINO ¿Y esta?
FINEA No sé qué responda.
RUFINO ¿Y esta?
FINEA ¿Cuál? ¿Esta redonda?¡Letra!
RUFINO ¡Bien!
FINEA Luego, ¿acerté?
RUFINO ¡Linda bestia!
FINEA ¡Así, así!Bestia, ¡por Dios!, se llamaba;pero no se me acordaba. 335
RUFINO Esta es erre, y esta es i.
FINEA Pues, ¿si tú lo traes errado...?
NISE (¡Con qué pesadumbre están!)
RUFINO Di aquí: b, a, n: ban.
FINEA ¿Dónde van?
RUFINO ¡Gentil cuidado! 340
FINEA ¿Que se van, no me decías?
RUFINO Letras son; ¡míralas bien!
FINEA Ya miro.
RUFINO B, e, n: ben.
FINEA ¿Adónde?
RUFINO ¡Adonde en mis díasno te vuelva más a ver! 345
FINEA ¿Ven, no dices? Pues ya voy.
RUFINO ¡Perdiendo el jüicio estoy!¡Es imposible aprender!¡Vive Dios, que te he de daruna palmeta!
FINEA ¿Tú a mí? 350
RUFINO ¡Muestra la mano!(Saca una palmatoria.)
FINEA Hela aquí.
RUFINO ¡Aprende a deletrear!
FINEA ¡Ay, perro! ¿Aquesto es palmeta?
RUFINO Pues, ¿qué pensabas?
FINEA ¡Aguarda!...
NISE ¡Ella le mata!
CELIA Ya tarda 355tu favor, Nise discreta.
RUFINO ¡Ay, que me mata!
NISE ¿Qué es esto?¿A tu maestro?
FINEA Hame dadocausa.
NISE ¿Cómo?
FINEA Hame engañado.
RUFINO ¿Yo engañado?
NISE ¡Dila presto! 360
FINEA Estaba aprendiendo aquíla letra bestia y la ca...
NISE La primera sabes ya.
FINEA Es verdad: ya la aprendí.Sacó un zoquete de palo 365y al cabo una media bola;pidióme la mano sola(¡mira qué lindo regalo!),y apenas me la tomó,cuando, ¡zas!, la bola asienta, 370que pica como pimienta,y la mano me quebró.
NISE Cuando el discípulo ignora,tiene el maestro licenciade castigar.
FINEA ¡Linda ciencia! 375
RUFINO Aunque me diese, señora,vuestro padre cuanto tiene,no he de darle otra lición.
[Vase.]
Escena VII
[NISE, FINEA, CELIA.]
CELIA ¡Fuese!
NISE No tienes razón:sufrir y aprender conviene. 380
FINEA Pues, ¿las letras que allí están,yo no las aprendo bien?Vengo cuando dice ven,y voy cuando dice van.¿Qué quiere, Nise, el maestro, 385quebrándome la cabezacon ban, bin, bon?
CELIA [Aparte. ]
¡Ella es piezade rey!
NISE Quiere el padre nuestroque aprendamos.
FINEA Ya yo séel Padrenuestro.
NISE No digo 390sino el nuestro; y el castigo,por darte memoria fue.
FINEA Póngame un hilo en el dedoy no aquel palo en la palma.
CELIA ¿Mas que se te sale el alma? 395Si lo sabe...
FINEA ¡Muerta quedo!¡Oh, Celia! No se lo digas,y verás qué te daré.
Escena VIII
CLARA, criada.- [Dichas.]
CLARA: [A FINEA.]¡Topé contigo, a la fe!
NISE: Ya, Celia, las dos amigasse han juntado.
CELIA: A nadie quieremás, en todas las criadas.
CLARA: ¡Dame albricias, tan bien dadascomo el suceso requiere!
FINEA: Pues, ¿de qué son?
CLARA: Ya pariónuestra gata la romana.
FINEA: ¿Cierto, cierto?
CLARA: Esta mañana.
FINEA: ¿Parió en el tejado?
CLARA: No.
FINEA: Pues, ¿dónde?
CLARA: En el aposento;que cierto se echó de versu entendimiento.
FINEA: Es mujernotable.
CLARA: Escucha un momento.Salía, por donde suele,el Sol, muy galán y rico,con la librea del rey,colorado y amarillo;andaban los carretonesquitándole el romadizoque da la noche a Madrid,aunque no sé quién me dijoque era la calle Mayorel soldado más antiguo,pues nunca el mayor de Flandespresentó tantos servicios;pregonaban aguardiente,agua biznieta del vino,los hombres Carnestolendas,todos naranjas y gritos.Dormían las rentas grandes,despertaban los oficios,tocaban los boticariossus almireces a pino,cuando la gata de casacomenzó, con mil suspiros,a decir: «¡Ay, ay, ay, ay!¡Que quiero parir, marido!»Levantóse Hociquimocho,y fue corriendo a decirloa sus parientes y deudos;que deben de ser moriscos,porque el lenguaje que hablaban,en tiple de monacillos,si no es jerigonza entre ellos,no es español, ni latino.Vino una gata vïuda,con blanco y negro vestido-sospecho que era su agüela-,gorda y compuesta de hocico;y, si lo que arrastra, honra,como dicen los antiguos,tan honrada es por la colacomo otros por sus oficios.Trújole cierta manteca,desayunóse y previnoen qué recebir el parto.Hubo temerarios gritos:no es burla; parió seis gatostan remendados y lindos,que pudieran, a ser pías,llevar el coche más rico.Regocijados bajaronde los tejados vecinos,caballetes y terrados,todos los deudos y amigos:Lamicola, Arañizaldo,Marfuz, Marramao, Micilo,Tumba[h]ollín, Mico, Miturrio,Rabicorto, Zapaquildo;unos vestidos de pardo,otros de blanco vestidos,y otros con forros de martas,en cueras y capotillos.De negro vino a la fiestael gallardo Golosino,luto que mostraba entoncesde su padre el gaticidio.Cuál la morcilla presenta,cuál el pez, cuál el cabrito,cuál el gorrïón astuto,cuál el simple palomino.Trazando quedan agora,para mejor regocijoen el gatesco senadocorrer gansos cinco a cinco.Ven presto, que si los oyes,dirás que parecen niños,y darás a la paridael parabién de los hijos.
FINEA: ¡No me pudieras contarcaso, para el gusto mío,de mayor contentamiento!
CLARA: Camina.
FINEA: Tras ti camino.
[Vanse FINEA y CLARA.]
Escena IX
[NISE, CELIA.]
NISE ¿Hay locura semejante?
CELIA ¿Y Clara es boba también?
NISE Por eso la quiere bien. 495
CELIA La semejanza es bastante; aunque yo pienso que Clara es más bellaca que boba.
NISE Con esto la engaña y roba.
Escena X
DUARDO, FENISO, LAURENCIO, caballeros.- [Dichas.]
DUARDO Aquí, como estrella clara, 500a su hermosura nos guía.
FENISO Y aun es del sol su luz pura.
LAURENCIO ¡Oh, reina de la hermosura!
DUARDO ¡Oh, Nise!
FENISO ¡Oh, señora mía!
NISE Caballeros...
LAURENCIO Esta vez, 505por vuestro ingenio gallardo,de un soneto de Düardoos hemos de hacer jüez.
NISE ¿A mí, que soy de Fineahermana y sangre?
LAURENCIO A vos sola, 510que sois sibila española,no Cumana ni Eritrea;a vos, por quien ya las Graciasson cuatro, y las Musas diez,es justo haceros jüez. 515
NISE Si ignorancias, si desgraciastrujérades a juzgar,era justa la elección.
FENISO Vuestra rara discreción,imposible de alabar, 520fue justamente elegida.Oíd, señora, a Eduardo.
NISE ¡Vaya el soneto! Ya aguardo,aunque, de indigna, corrida.
DUARDO La calidad elementar resiste 525mi amor, que a la virtud celeste aspira,y en las mentes angélicas se mira,donde la idea del calor consiste.No ya como elemento el fuego visteel alma, cuyo vuelo al sol admira; 530que de inferiores mundos se retira,adonde el serafín ardiendo asiste.No puede elementar fuego abrasarme.La virtud celestial que vivifica,envidia el verme a la suprema alzarme; 535que donde el fuego angélico me aplica,¿cómo podrá mortal poder tocarme,que eterno y fin contradición implica?
NISE Ni una palabra entendí.
DUARDO Pues en parte se leyera 540que más de alguno dijerapor arrogancia: «Yo sí.»La intención, o el argumento,es pintar a quien ya llegalibre del amor, que ciega 545con luz del entendimiento,a la alta contemplaciónde aquel puro amor sin fin,donde es fuego el serafín.
NISE Argumento y intención 550queda entendido.
LAURENCIO ¡Profundosconceptos!
NISE ¡Mucho le esconden!
DUARDO Tres fuegos, que corresponden,hermosa Nise, a tres mundos,dan fundamento a los otros. 555
NISE ¡Bien los podéis declarar!
DUARDO Calidad elementares el calor en nosotros;la celestial, es virtudque calienta y que recrea, 560y la angélica es la ideadel calor.
NISE Con inquietudescucho lo que no entiendo.
DUARDO El elemento en nosotroses fuego.
NISE ¿Entendéis vosotros? 565
DUARDO El puro sol que estáis viendoen el cielo, fuego es,y fuego el entendimientoseráfico; pero sientoque así difieren los tres: 570que el que elementar se llama,abrasa cuando se aplica;el celeste vivifica,y el sobreceleste ama.
NISE No discurras, por tu vida; 575vete a escuelas.
DUARDO Donde estás,lo son.
NISE Yo no escucho más,de no entenderte corrida.¡Escribe fácil!
DUARDO Platón,a lo que en cosas divinas 580escribió, puso cortinasque, tales como estas, sonmatemáticas figurasy enigmas.
NISE ¡Oye, Laurencio!
FENISO [A DUARDO.]
Ella os ha puesto silencio. 585
DUARDO Temió las cosas escuras.
FENISO ¡Es mujer!
DUARDO La claridada todos es agradable,que se escriba o que se hable.
NISE [Aparte.]
¿Cómo va de voluntad? 590
LAURENCIO Como quien la tiene en ti.
NISE Yo te la pago muy bien.No traigas contigo quienme eclipse el hablarte ansí.
LAURENCIO Yo, señora, no me atrevo, 595por mi humildad, a tus ojos;que, dando en viles despojos,se afrenta el rayo de Febo;pero, si quieres pasaral alma, hallarásla rica 600de la fe que amor publica.
NISE Un papel te quiero dar;pero, ¿cómo podrá serque destos visto no sea?
LAURENCIO Si en lo que el alma desea 605me quieres favorecer,mano y papel podré aquíasir juntos, atrevido,como finjas que has caído.
NISE ¡Jesús![Hace NISE como que cae.]
LAURENCIO ¿Qué es eso?
NISE ¡Caí! 610
LAURENCIO Con las obras respondiste.
NISE Esas responden mejor,que no hay sin obras amor.
LAURENCIO Amor en obras consiste.
NISE Laurencio mío, adiós queda. 615Düardo y Feniso, adiós.
DUARDO Que tanta ventura a voscomo hermosura os conceda.
[Vanse NISE y CELIA.]
Escena XI
[DUARDO, LAURENCIO, FENISO.]
DUARDO [A LAURENCIO.]¿Qué os ha dicho del sonetoNise?
LAURENCIO: Que es muy extremado. 620
DUARDO: Habréis los dos murmurado,que hacéis versos, en efeto.
LAURENCIO: Ya no es menester hacellospara saber murmurallos;que se atreve a censurallos 625quien no se atreve a entendellos.
FENISO: Los dos tenemos que hacer.Licencia nos podéis dar.
DUARDO: Las leyes de no estorbarqueremos obedecer. 630
LAURENCIO: ¡Malicia es esa!
FENISO: ¡No es tal!La divina Nise es vuestra,o, por lo menos, lo muestra.
LAURENCIO: Pudiera, a tener igual.
Escena XII
Despídanse, y quede solo LAURENCIO.
LAURENCIO: Hermoso sois, sin duda, pensamiento,y, aunque honesto también, con ser hermoso,si es calidad del bien ser provechoso,una parte de tres que os falta siento.Nise, con un divino entendimiento,os enriquece de un amor dichoso;mas sois de dueño pobre, y es forzosoque en la necesidad falte el contento.Si el oro es blanco y centro del descanso,y el descanso del gusto, yo os prometoque tarda el navegar con viento manso.Pensamiento, mudemos de sujeto;si voy necio tras vos, y en ir me canso,cuando vengáis tras mí, seréis discreto.
Escena XIII
Entre PEDRO, lacayo de LAURENCIO.- [LAURENCIO.]
PEDRO: ¡Qué necio andaba en buscartefuera de aqueste lugar! 650
LAURENCIO: Bien me pudieras hallarcon el alma en otra parte.
PEDRO: Luego, ¿estás sin ella aquí?
LAURENCIO: Ha podido un pensamientoreducir su movimiento 655desde mí, fuera de mí.¿No has visto que la saetadel reloj en un lugarfirme siempre suele estaraunque nunca está quïeta, 660y tal vez está en la una,y luego en las dos está?Pues, así mi alma ya,sin hacer mudanza algunade la casa en que me ves, 665desde Nise que ha querido,a las doce se ha subido,que es número de interés.
PEDRO: Pues, ¿cómo es esa mudanza?
LAURENCIO: Como la saeta soy, 670que desde la una voypor lo que el círculo alcanza.¿Señalaba a Nise?
PEDRO: Sí.
LAURENCIO: Pues ya señalo en Finea.
PEDRO: ¿Eso quieres que te crea? 675
LAURENCIO: ¿Por qué no, si hay causa?
PEDRO: Di.
LAURENCIO: Nise es una sola hermosa,Finea las doce son:hora de más bendición,más descansada y copiosa. 680En las doce el oficialdescansa, y bástale serhora entonces de comer,tan precisa y natural.Quiero decir que Finea 685hora de sustento es,cuyo descanso ya vescuánto el hombre le desea.Denme, pues, las doce a mí,que soy pobre, con mujer 690que, dándome de comer,es la mejor para mí.Nise es [ah]ora infortunada,donde mi planeta airado,de sextil y de cuadrado 695me mira con frente armada.Finea es [ah]ora dichosa,donde Júpiter benignome está mirando de trino,con aspecto y faz hermosa. 700Doyme a entender que, poniendoen Finea mis cuidados,a cuarenta mil ducadoslas manos voy previniendo.Esta, Pedro, desde hoy 705ha de ser empresa mía.
PEDRO: Para probar tu osadía,en una sospecha estoy.
LAURENCIO: ¿Cuál?
PEDRO: Que te has de arrepentirpor ser simple esta mujer. 710
LAURENCIO: ¿Quién has visto de comer,de descansar y vestirarrepentido jamás?Pues esto viene con ella.
PEDRO: A Nise, discreta y bella, 715Laurencio, ¿dejar podráspor una boba inorante?
LAURENCIO: ¡Qué inorante majadero!¿No ves que el sol del dinerova del ingenio adelante? 720El que es pobre, ése es tenidopor simple; el rico, por sabio.No hay en el nacer agravio,por notable que haya sido,que el dinero no lo encubra; 725ni hay falta en naturalezaque con la mucha pobrezano se aumente y se descubra.Desde hoy quiero enamorara Finea.
PEDRO: He sospechado 730que a un ingenio tan cerradono hay puerta por donde entrar.
LAURENCIO: Yo sé cuál.
PEDRO: ¡Yo no, por Dios!
LAURENCIO: Clara, su boba criada.
PEDRO: Sospecho que es más taimada 735que boba.
LAURENCIO: Demos los dosen enamoradlas.
PEDRO: Creoque Clara será terceramás fácil.
LAURENCIO: De esa manera,seguro va mi deseo. 740
PEDRO: Ellas vienen; disimula.
LAURENCIO: Si puede ser en mi mano.
PEDRO: ¡Que ha de poder un cristianoenamorar una mula!
LAURENCIO: Linda cara y talle tiene. 745
PEDRO: ¡Así fuera el alma!
Escena XIV
FINEA y CLARA.- [Dichos.]
LAURENCIO Agoraconozco, hermosa señora,que no solamente vieneel sol de las orientalespartes, pues de vuestros ojos 750sale con rayos más rojosy luces piramidales;pero si, cuando salístan grande fuerza traéis,al mediodía, ¿qué haréis? 755
FINEA Comer, como vos decís,no pirámides ni peros,sino cosas provechosas.
LAURENCIO Esas estrellas hermosas,esos nocturnos luceros 760me tienen fuera de mí.
FINEA Si vos andáis con estrellas,¿qué mucho que os traigan ellasarromadizado ansí?Acostaos siempre temprano, 765y dormid con tocador.
LAURENCIO ¿No entendéis que os tengo amorpuro, honesto, limpio y llano?
FINEA ¿Qué es amor?
LAURENCIO ¿Amor? Deseo.
FINEA ¿De qué?
LAURENCIO De una cosa hermosa. 770
FINEA ¿Es oro? ¿Es diamante? ¿Es cosadestas que muy lindas veo?
LAURENCIO No; sino de la hermosurade una mujer como vos,que, como lo ordena Dios, 775para buen fin se procura;y esta, que vos la tenéis,engendra deseo en mí.
FINEA Y yo, ¿qué he de hacer aquí,si sé que vos me queréis? 780
LAURENCIO Quererme. ¿No habéis oídoque amor con amor se paga?
FINEA No sé yo cómo se haga,porque nunca yo he querido,ni en la cartilla lo vi, 785ni me lo enseñó mi madre.Preguntarélo a mi padre...
LAURENCIO Esperaos, que no es ansí.
FINEA Pues, ¿cómo?
LAURENCIO Destos mis ojossaldrán unos rayos vivos, 790como espíritus visivos,de sangre y de fuego rojos,que se entrarán por los vuestros.
FINEA No, señor; arriedro vayacosa en que espíritus haya. 795
LAURENCIO Son los espíritus nuestros,que juntos se han de encendery causar un dulce fuegocon que se pierde el sosiego,hasta que se viene a ver 800el alma en la posesión,que es el fin del casamiento;que con este santo intentojustos los amores son,porque el alma que yo tengo 805a vuestro pecho se pasa.
FINEA ¿Tanto pasa quien se casa?
PEDRO [A CLARA.]Con él, como os digo, vengotan muerto por vuestro amor,que aquesta ocasión busqué. 810
CLARA ¿Qué es amor, que no lo sé?
PEDRO ¿Amor? ¡Locura, furor!
CLARA Pues, ¿loca tengo de estar?
PEDRO Es una dulce locura,por quien la mayor cordura 815suelen los hombres trocar.
CLARA Yo, lo que mi ama hiciere,eso haré.
PEDRO Ciencia es amor,que el más rudo labradora pocos cursos la adquiere. 820En comenzando a querer,enferma la voluntadde una dulce enfermedad.
CLARA No me la mandes tener;que no he tenido en mi vida 825sino solos sabañones.
FINEA ¡Agrádanme las liciones!
LAURENCIO Tú verás, de mí querida,cómo has de quererme aquí;que es luz del entendimiento 830amor.
FINEA Lo del casamientome cuadra.
LAURENCIO Y me importa a mí.
FINEA Pues, ¿llevaráme a su casay tendráme allá también?
LAURENCIO Sí, señora.
FINEA Y, ¿eso es bien? 835
LAURENCIO Y muy justo en quien se casa.Vuestro padre y vuestra madrecasados fueron ansí:deso nacistes.
FINEA ¿Yo?
LAURENCIO Sí.
FINEA Cuando se casó mi padre, 840¿no estaba yo allí tampoco?
LAURENCIO [Aparte.]¿Hay semejante ignorancia?Sospecho que esta gananciacamina a volverme loco.
FINEA Mi padre pienso que viene. 845
LAURENCIO Pues voyme. Acordaos de mí.
[Vase.]
FINEA ¡Que me place!
CLARA ¿Fuese?
PEDRO Sí,y seguirle me conviene.Tenedme en vuestra memoria.
[Vase. ]
CLARA Si os vais, ¿cómo?
Escena XV
CLARA, FINEA.
FINEA: ¿Has visto, Clara, 850lo que es amor? ¡Quién pensaratal cosa!
CLARA: No hay pepitoriaque tenga más menudenciasde manos, tripas y pies.
FINEA: Mi padre, como lo ves, 855anda en mil impertinencias.Tratado me ha de casarcon un caballero indiano,sevillano o toledano.Dos veces me vino a hablar, 860y esta postrera sacóde una carta un naipecitomuy repulido y bonito,y luego que le miróme dijo: «Toma, Finea, 865ese es tu marido.» Y fuese.Yo, como, en fin, no supieseesto de casar qué sea,tomé el negro del marido,que no tiene más de cara, 870cuera y ropilla; mas, Clara,¿qué importa que sea pulidoeste marido o quien es,si todo el cuerpo no pasade la pretina? Que en casa 875ninguno sin piernas ves.
CLARA: ¡Pardiez, que tienes razón!¿Tiénesle ahí?
FINEA: Vesle aquí.(Saca un retrato.)
CLARA: ¡Buena cara y cuerpo!
FINEA: Sí;mas no pasa del jubón. 880
CLARA: Luego este no podrá andar.¡Ay, los ojitos que tiene!
FINEA: Señor, con Nise...
CLARA: ¿Si vienea casarte...?
FINEA: No hay casar;que este que se va de aquí 885tiene piernas, tiene traza.
CLARA: Y más, que con perro caza;que el mozo me muerde a mí.
Escena XVI
Entre OTAVIO con NISE.- [Dichas.]
OTAVIO: Por la calle de Toledodicen que entró por la posta. 890
NISE: Pues, ¿cómo no llega ya?
OTAVIO: Algo, por dicha, acomoda.Temblando estoy de Finea.
NISE: Aquí está, señor, la novia.
OTAVIO: Hija, ¿no sabes?
NISE: No sabe; 895que esa es su desdicha toda.
OTAVIO: Ya está en Madrid tu marido.
FINEA: Siempre tu memoria es poca.¿No me lo diste en un naipe?
OTAVIO: Esa es la figura sola, 900que estaba en él retratado;que lo vivo viene agora.
Escena XVII
Entre CELIA.- [Dichos.]
CELIA: Aquí está el señor Liseo,apeado de unas postas.
OTAVIO: Mira, Finea, que estésmuy prudente y muy señora.Llegad sillas y almohadas.
Escena XVIII
LISEO, TURÍN y criados.- [Dichos.]
LISEO: Esta licencia se tomaquien viene a ser hijo vuestro.
OTAVIO: Y quien viene a darnos honra. 910
LISEO: Agora, señor, decidme:¿Quién es de las dos mi esposa?
FINEA: ¡Yo! ¿No lo ve?
LISEO: Bien merezcolos brazos.
FINEA: Luego, ¿no importa?
OTAVIO: Bien le puedes abrazar. 915
FINEA: ¡Clara...!
CLARA: ¡Señora...!
FINEA: ¡Aún agoraviene con piernas y pies!
CLARA: Esto, ¿es burla o jerigonza?
FINEA: El verle de medio arribame daba mayor congoja. 920
OTAVIO: Abrazad vuestra cuñada.
LISEO: No fue la fama engañosa,que hablaba en vuestra hermosura.
NISE: Soy muy vuestra servidora.
LISEO: ¡Lo que es el entendimiento! 925A toda España alborota.La divina Nise os llaman;sois discreta como hermosa,y hermosa con mucho estremo.
FINEA: Pues, ¿cómo requiebra a esotra, 930si viene a ser mi marido?¿No es más necio?
OTAVIO: ¡Calla, loca!Sentaos, hijos, por mi vida.
LISEO: ¡Turín...!
TURÍN: ¿Señor?
LISEO [Aparte.]: ¡Linda tonta!
OTAVIO: ¿Cómo venís del camino? 935
LISEO: Con los deseos enoja;que siempre le hacen más largo.
FINEA: Ese macho de la noriapudiérais haber pedido,que anda como una persona. 940
NISE: Calla, hermana.
FINEA: Callad vos.
NISE: Aunque hermosa y virtüosa,es Finea de este humor.
LISEO: Turín, ¿trajiste las joyas?
TURÍN: No ha llegado nuestra gente. 945
LISEO: ¡Qué de olvidos se perdonanen un camino a criados!
FINEA: ¿Joyas traéis?
TURÍN [Aparte.]: Y le sobrade las joyas el principio,tanto el jo se le acomoda. 950
OTAVIO: Calor traéis. ¿Queréis algo?¿Qué os aflige? ¿Qué os congoja?
LISEO :Agua quisiera pedir.
OTAVIO: Haráos mal el agua sola.Traigan una caja.
FINEA: A fe 955que si, como viene agora,fuera el sábado pasado,que hicimos yo y esa mozaun menudo...
OTAVIO: ¡Calla, necia!
FINEA: ...mucha especia, ¡linda cosa! 960
(Entren con agua, toalla, salva y una caja.)
CELIA: El agua está aquí.
OTAVIO: Comed.
LISEO: El verla, señor, provoca;porque con su risa diceque la beba y que no coma(Beba.)
FINEA: Él bebe como una mula. 965
TURÍN [Aparte.]: ¡Buen requiebro!
OTAVIO: ¡Qué enfadosaque estás hoy! ¡Calla, si quieres!
FINEA: ¡Aun no habéis dejado gota!Esperad; os limpiaré.
OTAVIO: Pues, ¿tú le limpias?
FINEA: ¿Qué importa? 970
LISEO [Aparte.]: ¡Media barba me ha quitado!¡Lindamente me enamora!
OTAVIO: Que descanséis es razón.[Aparte.]Quiero, pues no se reporta,llevarle de aquí a Finea. 975
LISEO [Aparte.]: Tarde el descanso se cobra,que en tal desdicha se pierde.
OTAVIO: Ahora bien; entrad vosotras,y aderezad su aposento.
FINEA: Mi cama pienso que sobra 980para los dos.
NISE: ¿Tú no vesque no están hechas las bodas?
FINEA: Pues, ¿qué importa?
NISE: Ven conmigo.
FINEA: ¿Allá dentro?
NISE: Sí.
FINEA: Adiós. ¡Hola!
LISEO [Aparte.]: Las del mar de mi desdicha 985me anegan entre sus ondas.
OTAVIO: Yo también, hijo, me voy,para prevenir las cosas,que, para que os desposéiscon más aplauso, me tocan. 990Dios os guarde.
(Todos se van; queden LISEO y TURÍN.)
Escena XIX
LISEO: No sé yode qué manera dispongami desventura. ¡Ay de mí!
TURÍN: ¿Quieres quitarte las botas?
LISEO: No, Turín; sino la vida.¿Hay boba tan espantosa?
TURÍN: Lástima me ha dado a mí,considerando que pongaen un cuerpo tan hermosoel cielo un alma tan loca.
LISEO: Aunque estuviera casadopor poder, en causa propiame pudiera descasar.La ley es llana y notoria;pues concertando mujercon sentido, me desposancon una bestia del campo,con una villana tosca.
TURÍN: Luego, ¿no te casarás?
LISEO: ¡Mal haya la hacienda todaque con tal pensión se adquiere,que con tal censo se toma!Demás que aquesta mujer,si bien es hermosa y moza,¿qué puede parir de mísino tigres, leones y onzas?
TURÍN: Eso es engaño, que vemospor experiencias y historias,mil hijos de padres sabios,que de necios los deshonran.
LISEO: Verdad es que Ciceróntuvo a Marco Tulio en Roma,que era un caballo, un camello.
TURÍN: De la misma suerte constaque de necios padres suelesalir una fénix sola.
LISEO: Turín, por lo general,y es consecuencia forzosa,lo semejante se engendra.Hoy la palabra se rompa;rásguense cartas y firmas;que ningún tesoro comprala libertad. Aun si fueraNise...
TURÍN: ¡Oh, qué bien te reportas!Dicen que si a un hombre airado,que colérico se arroja,le pusiesen un espejo,en mirando en él la sombraque representa su cara,se tiempla y desapasiona;así tú, como tu gustomiraste en su hermana hermosa-que el gusto es cara del alma,pues su libertad se nombra-,luego templaste la tuya.
LISEO: Bien dices, porque ella solael enojo de su padre,que, como ves, me alborota,me puede quitar, Turín.
TURÍN: ¿Que no hay que tratar de esotra?
LISEO: Pues, ¿he de dejar la vidapor la muerte temerosa,y por la noche enlutadael sol que los cielos dora,por los áspides las aves,por las espinas las rosas,y por un demonio un ángel?
TURÍN: Digo que razón te sobra:que no está el gusto en el oro;que son el oro y las horasmuy diversas.
LISEO: Desde aquírenuncio la dama boba.
FIN DEL PRIMER ACTO DE LA «DAMA BOBA»